El discapacitado en Colombia perdió su dignidad

El discapacitado en Colombia perdió su dignidad.

¿Quién no tiene un familiar, un amigo o un amigo de un amigo que conoce a alguien que llaman «discapacitado»?, aquella persona que no cuenta con el 100% de sus aptitudes físicas por alguna enfermedad de nacimiento o adquirida o por algún accidente. Pues si, esas personas que se llaman a sí mismos «discapacitados» han perdido su dignidad en Colombia.

En Colombia y en el mundo tenemos diversidad de género, formas, colores, tamaños, edades y de la misma manera funciona el ser humano, incluso los gemelos que a pesar de su genética, el desarrollo de su vida los hace diferentes, por tal razón, ningún ser humano es igual a otro y en sus diferentes etapas de la vida funcionan diferente, como cuando somos bebés, niños, adolescentes, adultos y ancianos, todos nos comunicamos, percibimos y sentimos diferente.

¿ A dónde nos lleva todo esto ?, tanta diversidad en el ser humano se conoce como  diversidad funcional, por lo tanto, el hecho que una persona sea ciega no significa que no acceda a la información sino que accede a ella de una manera diferente, de igual manera una persona que esta en silla de ruedas funciona de la misma forma que una madre con un coche en el que transporta a su hijo recién nacido, lo que no significa que no se puedan transportar sino lo hacen de una manera diiifereeeente !!

Dicha diversidad ha sido muy mal gestionada y aceptada por la especie humana, ya que la clase dominante ha creado estándares y patrones de homogeneidad que carecen de validez porque ningún ser humano es igual a otro, además, porque su misma condición de ser dinámico y evolutivo, nunca le permite coincidir exactamente con un patrón establecido. Sin embargo, dichos «patrones» se han encargado de inferiorizar a los que no son correctos o no cumplen con los mismos, por ejemplo, las mujeres siempre han sido biológicamente distintas y por ende consideradas inestables, por lo cual no tenían derecho al voto y eran percibidas como inferiores al hombre porque éste era quien cazaba y hacía las tareas fuertes del hogar, por lo que ellas han tardado siglos en poder acceder al poder y a la igualdad de oportunidades; lo mismo sucede con la diversidad de orientación sexual donde se inventaron un patrón estándar y por ende al homosexual se le considera enfermo, privándolo de las oportunidades que tiene un heterosexual dentro de una sociedad discriminatoria.

En una sociedad capacitista quien «no es capaz de», no es como los demás, por ende, no entras en el molde de la masa global y por lo tanto quedas discriminado y es así como las personas con alguna deficiencia biológica-médica se auto denominan discapacitados, permitiéndole a la sociedad tener actitudes discriminatorias, desde el mismo hecho de referirse a ellos usando la palabra que lo inferioriza ante una situación.

El discapacitado en Colombia perdió su dignidad_1Durante mi paso por la universidad Politécnica de Madrid en España en el año 2012, tuve la oportunidad de cursar una materia llamada Interacción Persona-Ordenador, donde pude comprender que el discapacitado (no me gusta usar esta palabra) en Colombia había perdido su dignidad, ya que él mismo se ha encargado de no hacer respetar su derecho a la igualdad de oportunidades dentro de la sociedad y la sociedad cómodamente lo ha aceptado así, por lo tanto, veíamos que las personas con movilidad reducida no tenían accesibilidad al transporte público en  Transmilenio, eran rechazados en sus trabajos, los andenes no estaban diseñados para caminar de una manera segura, pero lo más triste es que en el 2015 en el día internacional de las personas con discapacidad aún seguimos con los mismos problemas culturales y funcionales en Colombia, ya que no contamos con una arquitectura apta para todos, sino para los que cumplen el molde o patrón estándar.

Los seres humanos en general, aceptamos la diversidad próxima con facilidad y rechazamos, eliminamos y discriminamos la diversidad ajena o demasiado diferente, desperdiciando dicha diversidad como una riqueza de la sociedad que nos puede permitir generar soluciones más accesibles para todos, generando construcción social, igualdad e inclusión para cuando tengamos máxima y mínima capacidad físico-motriz, permitiéndonos tener una sociedad más justa y feliz para todos.

Sin embargo, después de ésta reflexión podemos concluir que está bien que la ciudades sean adaptadas pero si las personas no nos adaptamos culturalmente, no servirá de nada. Los invito a que tengamos un trato justo e igualitario con las personas con diversidad funcional y que empecemos por eliminar de nuestro vocabulario la palabra discapacitados para evitar la discriminación con la persona invidente, en silla de ruedas o la madre que lleva su bebé en coche.

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